Los días siguen pasando de este lado de la ventana…y yo … no puedo evitar lanzar una sonrisa cómplice que guarda consigo infinitos puntos suspensivos.
El tiempo sigue quedándome corto para hacer todo aquello que me gustaría, pero al mismo tiempo no es algo que me angustie. Me he prometido a mí mismo disfrutar de cada minuto. Y es ahora cuando me doy cuenta de que me he pasado demasiado tiempo buscando la calma, momentos y maneras de desconectar del mundo que me rodea… Buscando una “falsa calma” que solo nos permite cubrir temporalmente aquello que menos nos gusta de la vida que llevamos. Sin embargo… he de reconocer que estaba equivocado. La solución no estaba en encontrar esa” calma”… sino en permitir que mi vida se revolucionase, que todo cambiara de la noche a la mañana:
NAM-MYOHO-RENGE-KYO, NAM-MYOHO-RENGE-KYO, NAM-MYOHO-RENGE-KYO...
Y así todo sigue pasando…

No hay comentarios:
Publicar un comentario