1 de agosto de 2010

Despertares...




Todo proceso evolutivo se hace largo en mí. Nunca pude comprender el por qué del por qué. Mi cuerpo me está enseñando el camino que no debo seguir y mi conciencia, envenenada de amor, hace lo que mejor le sale: Complacer: “Cada vez que le hice caso a un te quiero lo pagué con mi salud. Y cada vez que no le hice caso, también”  

Aceptar, entender y dar lugar a lo que no quiero, han sido mis mayores virtudes y defectos a lo largo de mi vida. Bajar la cabeza, buscar el error en mi. Simular sonrisas, usar mi mejor cara de felicidad para los momentos más difíciles y, por sobre todo, estar. Siempre. Sin condiciones... Porque cuando uno entrega un corazón envuelto en un te quiero, está dando dos cosas: La posibilidad de que lo adoren…y la chance de que lo hagan mierda.

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