La estafa se sintió como una cachetada en plena cara, un palo en los dientes en el mismo momento en que empezaba a tomarse carrera. Los trajes nupciales, de todos modos, no quedaron intactos: serán guardados hasta mejor oportunidad con la marca de las lágrimas que se escaparon de emoción y el sudor que emitieron los cuerpos enamorados y nerviosos de los novios.
Es que fue un día histórico aun cuando Alex Freyre y José María Di Bello no hayan puesto su firma en el acta que debería haberlos convertido en contrayentes de matrimonio civil. En marido y marido, para la jerga de esa institución que aun cuando esta vez les fue negada, indudablemente ya no será la misma. Y están las fotos ahí para ratificar el cambio y la rúbrica de “histórico” para este 1º de diciembre de 2009: Todos y todas, cada uno y cada una se manifestaron a favor de la libertad y esas declaraciones hablaron de algo más que corrección política. Fueron testimonio de una apertura del más conservador de los sentidos: el sentido común. Frente a ese consenso se derrumban los pies de barro de los argumentos que hablan de moral y tradición y que hasta no hace tanto parecían discursos monolíticos. No hace tanto, pero de todos modos, es pasado.
Nadie podrá quitarle la categoría de histórico a este día en que lo que hasta hace poco parecía imposible tuviera consistencia real. Como es real que el deseo y la decisión concreta de que nuestras familias –así, en primera persona– tengan reconocimiento legal. Porque estas familias no son futuro sino la realidad cotidiana que muchos y muchas elegimos vivir.
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